“Para mi gente” es el título del último trabajo, hasta el momento, del sevillano. También el más catártico. El más personal. El más duro. “Musicalmente me importa menos el fracaso que antes”. Es mucho decir en uno de los artistas más dotados en el rap español para la verborrea con gancho. Piensa si no enmShotta: en su empuje constante, en su facilidad para la ironía, en su capacidad lírica para desarmar al más pintado. Solo que en su último disco era él el desarmado. En un duelo de ingenio con el mismísimo Cyrano de Bergerac, el sevillano tendría las que ganar. Claro que en “Para mi gente” si hay un duelo es consigo mismo. Es Shotta frente al espejo. Acostumbrado a ser el torbellino que todo arrapsa, ahora ha sido él quien ha aguantado el chaparrón.