A Orishas le debemos mucho. Los cubanos fueron pioneros en fusionar ritmos urbanos con la música de siempre y llevarse el gato al agua: si “A lo cubano”, su disco de debut, fue todo un fenómeno de ventas a uno y otro lado del charco, su siguiente trabajo “Emigrante” se alzó con el Grammy Latino al mejor álbum de hip hop, demostrando con creces que aquella mezcla de rap, timba, rumba y son cubano no era flor de un día y tenía cuerda para rato. Dieciocho años después del lanzamiento de aquel LP, este trío tan bien avenido a pesar de las distancias –Roldán González Rivero vive París, Ruzzo Medina en Milán y Yotuel Romero en Madrid- vuelve con “Cuba, isla bella”, otro cante sentido a las callejuelas de la única ciudad que pudo parir un crisol musical semejante.