Han hecho de LA FIESTA, así en mayúsculas, su santo y seña. Este par de bribones convierten cada sesión en una noche bomba, un señor sarao por todo lo alto donde los beats se conjugan con los chupitazos, y las caderas del personal acaban literalmente por los suelos. Habituales en la terna final de los Vicious Music Awards –sí, su propio nombre les delata- estos malagueños no solo han frecuentado las cabinas de toda España, residencia en el ibicenco Privilege incluida, sino que han paseado sus palmitos y sus mezclas por ciudades como Londres o Toulouse. Dejando alto el pabellón patrio y la pista de baile hecha un cisco. Habría que montarles un set en Casa Pepe, es lo único que les falta, en serio, para rematar un CV de dos orejas y rabo.