Abultado combo donde los haya –hasta once cabezas puedes contar en la banda, todas pensantes y bien amuebladas– La Raíz se ha convertido en una ¿se puede decir big band? indispensable al hablar de la escena de la música fusión en nuestro país. O como alguno no ha dudado en etiquetar, lo suyo es el rockstizaje. Y es que los de Gandía han ido facturando desde sus inicios una suerte de mezcolanza sonora que, cada vez más, parece abandonar el protagonismo de lo latino en aras de una cohesión mayor en sus composiciones. Y en un discurso tan desprejuiciado en sus influencias como contundente en su intención social: directos siempre a la raíz del problema, su último disco lo deja bien claro, estamos "Entre presos y poetas".